En squash, el servicio es el unico momento del juego en el que el jugador tiene control absoluto sobre la pelota. No depende de la velocidad del oponente ni del angulo del rebote anterior. Es tuyo. Y sin embargo, muchos jugadores lo tratan como un simple tramite para iniciar el punto.
El servicio correcto cumple dos funciones: pone al rival en una posicion defensiva desde el primer instante y te permite tomar el control del centro de la pista antes de que empiece el intercambio real.
La mecanica comienza con la posicion en la zona de servicio. El pie delantero apunta hacia la pared lateral, el peso distribuido de forma equilibrada. La pelota se lanza a una altura moderada, lo suficiente para impactar en la zona superior de la pared frontal, entre la linea de servicio y la linea superior.
El objetivo del buen servicio es que la pelota, tras impactar en la frontal, llegue a la pared lateral trasera rozando el rincon. Cuanto mas cerca del rincon, menos opciones de respuesta tiene el rival. Un servicio que cae en el centro de la pista es un regalo para el oponente.
Existen dos variantes principales: el servicio lob, lento y alto, que fuerza al rival a golpear por encima del hombro en posicion muy cerrada, y el servicio directo, mas plano y con mas velocidad, que busca sorprender con la trajectoria rasante.
La consistencia es mas importante que la potencia. Un servicio que aterriza siempre en la misma zona es mas valioso que un servicio perfecto ocasional rodeado de fallos. Practica el servicio de forma aislada durante al menos 10 minutos en cada sesion de entrenamiento y notaras la diferencia en pocas semanas.
Por ultimo, varia. Un servicio predecible, aunque sea tecnicamente correcto, pierde parte de su valor. Alterna el lob con el directo, cambia el angulo, usa el servicio cruzado ocasionalmente. La incertidumbre para el rival es parte del juego.
